martes 8 de diciembre de 2009

Funny little frog

martes 8 de diciembre de 2009 0

Hace unas cuantas semanas, mientras tomábamos unas cervezas tiradas en el sofá de mi casa charlando animadamente, una amiga me decía "nena, olvídate, los príncipes azules no existen!!"


Sin embargo, el mundo está lleno de ranitas y quién sabe si un día, besando a alguna de ellas, una se pueda llevar una agradable sorpresa....







Me encantan las mañanas de invierno cuando no hay que ir a trabajar! :-D

miércoles 18 de noviembre de 2009

Le Mélomane

miércoles 18 de noviembre de 2009 3

Hay en el mundo lugares entretenidos, peculiares, interesantes, sugerentes,... y, en una categoría aparte, se encuentra Le Mélomane.


Lamentablemente no voy a tener una foto para ilustrar estas líneas, en parte porque carezco del arrojo suficiente para empuñar la cámara cuando tengo la leve sospecha de que puede incomodar a quien me rodea, y en parte porque dudo poseer la habilidad suficiente como para poder captar todo lo que allí se respira.

En realidad nunca creí que llegaría a conocerlo. Dada la definición que me habían proporcionado, se me antojaba poco adecuado para una señorita de mi condición: 10% casa de comidas, 20% piano-bar, 70% casa de putas. Sin embargo, puede que ni sea tan señorita ni exista tal condición, de modo que cuando me ofrecieron visitarlo no lo dudé ni por un segundo.
En un recibimiento inmejorable, el gorila de la puerta me presentó sus respetos, pues ser hija de Monsieur Antonio en esas latitudes tiene ciertas ventajas, y las camareras me besaron y abrazaron como si fuese una hermana a la que no ven desde hace años. En cierto modo fue inevitable sentir algo así, al darme cuenta de que tenía que compartir a mi padre con ellas sin posibilidad de elección, y he de admitir que semejante derroche de instinto protector ha llegado a conmoverme con el tiempo.
Ecos de chanson en la música en directo mezclados entre música local y clásicos del soul con una más que dudosa calidad de sonido acentúan el sabor retro del ambiente, entre carcajadas de hombres borrachos que cortejan a seductoras jovencitas a la caza y captura de un cliente. Todos visten a la europea, beben a la europea, pero mueven las caderas como sólo allí saben hacer.


Con un gintonic en la mano observaba cómo un hombre de tez oscura increíblemente atractivo, vestido de traje y corbata, se disputaba el micrófono con el dueño del local y con otro individuo de cierta edad que se mostraba visiblemente contrariado cuando tenía que volver a sentarse frente a su vaso de zumo. Más tarde pude averiguar que el hombre atractivo era inspector de Hacienda, pero a mí me interesaba mucho más el otro, el viejo de la voz rota y afán de protagonismo musical. Y entonces ocurría, una noche más, lo que estaba esperando con cierta impaciencia.......







martes 10 de noviembre de 2009

Wrong lane?

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La Vespa no es para el monte.....










lunes 2 de noviembre de 2009

Pequeños contrastes

lunes 2 de noviembre de 2009 0

Normalmente prefiero comer acompañada. Hay multitud de cosas que no me importa hacer sola y que, en ocasiones, pueden resultar incluso más interesantes, pero la comida es algo que normalmente me gusta compartir, porque resulta un poco triste en solitario.

A veces, sin embargo, no queda más remedio, porque hay poco tiempo y nadie disponible en el preciso momento en que puedes, o necesitas urgentemente, meter algo en el estómago. Trato entonces de encontrar alguna distracción adicional: el periódico, un libro o algunos papeles del trabajo, que me hagan al menos parecer entretenida. A pesar de ello, y dada mi tendencia natural a distraerme observando lo que me rodea, casi siempre acabo prestando atención a alguna conversación cercana que capta mi interés.
Casi siempre encuentro a los habituales: caras conocidas del trabajo que se acaban convirtiendo en compañía improvisada, estudiantes de artes escénicas de un instituto cercano que no pasan desapercibidos por su aspecto, el bullicio que arman o ambas cosas a la vez, y un pequeño grupo de profesores de autoescuela portugueses que conversan sin parar. Estos últimos resultan una compañía especialmente agradable de escuchar.

Hoy, mientras dejaba que sus palabras sobre temas cotidianos e irrelevantes se deslizasen con suavidad en mis oídos, un par de chavales de veintitantos irrumpieron en el local, arrancándome súbitamente de aquel delicioso letargo lusófono. Vestían ropa deportiva, de algún equipo de fútbol de ésos que levantan pasiones y despiertan los instintos más primarios de masas enfervorizadas de seguidores, y ocuparon una mesa enfrente de mí, para tomar un café. Uno de ellos voceaba por teléfono con un amigo, adoptando después un tono ligeramente más suave con quien parecía su novia. El otro jugueteaba con el móvil, tras hojear un periódico deportivo. Durante el rato que permanecieron allí no intercambiaron una sola palabra, mirada o gesto de complicidad......

Cuando se fueron, continué disfrutando de la compañía de mis amigos portugueses.





 
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